· 3 min de lectura
Cómo lavar un pijama polar sin estropearlo: la guía completa
Temperatura, centrifugado, suavizante, bolitas: cómo lavar un pijama de una pieza de franela para que siga suave años, y los errores que lo arruinan.
- cuidado de la ropa
- pijama polar
- cómo lavar polar
- franela

Un pijama de una pieza de franela bien cuidado dura años. Mal lavado, se vuelve áspero y lleno de pelusa en una sola temporada. La diferencia está en cuatro o cinco gestos, todos sencillos.
La regla corta
30 °C, programa delicado, del revés, sin suavizante, centrifugado suave, secado al aire libre. Si solo te quedas con una línea, que sea esta.
Por qué 30 °C y no más
Las fibras de un polar son filamentos sintéticos muy finos, ahuecados mecánicamente para atrapar el aire: es ese aire el que abriga, no el material en sí.
Por encima de 40 °C, esos filamentos empiezan a encogerse y a apelmazarse. El tejido pierde volumen, y con él su calor y su suavidad, y el daño es irreversible. Ningún lavado posterior volverá a ahuecarlos.
El suavizante es un falso amigo
Funciona depositando una película lubricante sobre las fibras. En el algodón, suaviza. En el polar, pega los filamentos entre sí y aplasta justo el volumen que intentas conservar.
Un polar lavado sin suavizante se mantiene suave durante más tiempo. Es el consejo que más sorprende y el que más cambia las cosas.
Las bolitas vienen del roce
Las bolitas no son un defecto del tejido: son fibras arrancadas por el roce que luego se enrollan sobre sí mismas. Aparecen siempre en los mismos sitios: la cara interna de los brazos, el culete, las zonas que rozan con un bolso o una mochila.
Tres gestos que las reducen mucho:
- Lávalo del revés: así el roce se produce en la cara interior.
- No lo mezcles con vaqueros, velcro ni toallas de rizo.
- Llena el tambor solo hasta la mitad: una lavadora demasiado llena multiplica los roces.
Si aun así salen bolitas, un quitapelusas eléctrico las elimina sin dañar el tejido. Nunca tires de ellas con la mano.
La secadora, mejor evitarla
El calor ablanda muy ligeramente la punta de las fibras, que luego se endurecen al enfriarse. Ese es el origen del tacto áspero de los polares cansados.
Secarlo en plano o en una percha ancha lleva una noche y conserva la prenda indefinidamente. Si la secadora es imprescindible: programa en frío, y saca la prenda cuando todavía esté húmeda.
La capucha y los detalles
En un pijama de una pieza con capucha decorativa (cuernos, orejas, ojos bordados), dale la vuelta antes de lavarlo y cierra todas las cremalleras. Los dientes de una cremallera abierta se enganchan en el tejido durante todo el ciclo.
¿Cada cuánto hay que lavarlo?
Menos de lo que crees. Un pijama que se lleva sobre ropa interior limpia, en una casa con calefacción, aguanta perfectamente de 5 a 8 puestas entre dos lavados. Casi siempre basta con airearlo una noche en una percha.
Cada lavado desgasta un poco. El mejor cuidado sigue siendo el que no haces.
Foto de portada: Annie Spratt / Unsplash
