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Noche de Halloween en familia en casa: el plan acogedor, del disfraz a la peli
Disfraces cómodos, decoración sin llamas, cena naranja, juegos y peli: cómo organizar una noche de Halloween en familia en casa, sin estrés.
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Una noche de Halloween en familia no necesita salir de casa para ser un éxito. Basta con un hilo conductor: todo el mundo disfrazado con algo que se pueda llevar toda la noche, una decoración sin llamas, una cena naranja, unos cuantos juegos y una peli para terminar bajo la manta. Aquí tienes el plan, paso a paso, para una noche que da un poco de miedo, hace reír mucho y termina a la hora de irse a dormir.
Fija el marco: la hora, la edad, el nivel de miedo
Antes de pensar en la decoración, decide tres cosas:
- El horario. Con niños, ajusta la noche a su ritmo habitual. Empezar a última hora de la tarde deja tiempo para hacerlo todo sin convertir el día siguiente en una jornada complicada.
- El nivel de miedo. Halloween puede ser divertido o terrorífico. Para los más pequeños, apuesta por monstruos graciosos y calabazas sonrientes en lugar de zombis realistas.
- El presupuesto. Una noche en casa cuesta sobre todo lo que gastes en disfraces y decoración. Todo lo que sigue funciona con lo que ya tienes, más una o dos prendas que volverás a usar.
Disfraces que se llevan toda la noche
La trampa clásica de Halloween: el disfraz que pica, aprieta o se rompe antes del postre. Para una noche en casa, el mejor disfraz es aquel con el que puedes cenar, jugar en el suelo y quedarte dormido delante de la peli.
El pijama de una pieza con capucha lo cumple todo. El Pijama Calabaza, de polar coralina naranja con una calabaza bordada en el bolsillo delantero, pone la temática él solito. Para toda la familia, los modelos de animales también se prestan al juego: un Kigurumi Tiburón cuya capucha «se traga» la cabeza, o un Pijama Monstruo Bocazas.
Para saberlo todo sobre este tipo de prenda, lee nuestro artículo kigurumi: qué es y cómo elegirlo, y nuestra guía para elegir la talla de un pijama de una pieza para adulto. Para los niños, comprueba que el pijama es de su talla, sin perneras que arrastren por la escalera.
¿Llega un invitado sin nada? Nuestra lista de disfraces de última hora le saca del apuro en diez minutos.
Una decoración que impresiona, sin llamas
El ambiente de Halloween depende de la luz: habitación a oscuras, destellos naranjas, sombras en las paredes. Para conseguirlo sin riesgos:
- velas LED dentro de las calabazas y los portavelas, en lugar de llamas de verdad;
- una guirnalda luminosa naranja o una lámpara con una tela naranja colocada lejos de la bombilla;
- siluetas de papel negro (murciélagos, gatos, fantasmas) pegadas en las ventanas, para recortar con los niños;
- una calabaza vaciada, iluminada con un LED.
Con niños y disfraces de tela, las velas de verdad son la mala idea de la noche. Los servicios del Estado francés recuerdan que nunca hay que dejar una vela sin vigilancia ni dejar que los niños jueguen con llamas, y aconsejan darles mejor una linterna para jugar a oscuras (prefectura del Pas-de-Calais, «Incendies domestiques»). Y la linterna es, precisamente, el accesorio estrella de Halloween.
Una cena naranja y fácil
No hace falta pasarse horas cocinando. El principio: todo lo que sea naranja o tenga cara de monstruo.
- Una crema de calabaza o de calabaza violín, servida en cuencos, con picatostes en forma de fantasma;
- minipizzas decoradas con arañas de aceitunas negras;
- clementinas peladas con un trocito de apio clavado arriba, para hacer minicalabazas;
- un bizcocho de chocolate cubierto de «telarañas» de azúcar glas.
Haz que los niños participen en la decoración de los platos: es una actividad en sí misma, y comen mejor lo que han preparado ellos.
Tres juegos cortos para arrancar la noche
- La búsqueda de chuches con linterna. Esconde golosinas en el salón, apaga las luces y reparte las linternas. Adapta los escondites a la altura del más pequeño.
- El desfile de monstruos. Cada uno presenta a su personaje en treinta segundos, con una forma de andar y un grito. Se vota al más gracioso, al más terrorífico y al más original.
- El fantasma misterioso. En una bolsa opaca, objetos para reconocer al tacto: espaguetis cocidos como «sesos», un guante de fregar lleno de agua fría como «mano de fantasma», una esponja húmeda. Escalofríos garantizados, sin nada que dé miedo de verdad.
Para más ideas, nuestro artículo sobre la fiesta de pijamas entre adultos se adapta fácilmente una vez que los niños están acostados.
La peli del final, bajo la manta
La noche termina en el sofá, todavía disfrazados. Elige una película en la que los monstruos sean más entrañables que terroríficos, y comprueba la edad recomendada antes de ponerla. Ten a mano una alternativa más tranquila por si el más pequeño se asusta.
Ahí es donde el disfraz cómodo cobra todo su sentido: no hace falta cambiarse, el disfraz pasa a ser el pijama. Si quieres alargar el espíritu cocooning, nuestra guía del domingo cocooning perfecto te da ideas para el día siguiente.
En resumen
Una noche de Halloween en familia es un horario adaptado a los niños, unos disfraces que se quedan puestos hasta la peli, una decoración con LED, una cena naranja hecha entre todos, tres juegos cortos y una peli elegida según la edad del más pequeño. Y si os apetece ir todos iguales, echa un vistazo al Pijama Polar Familia, disponible en tallas de niños, de mujer y de hombre, o recorre toda la tienda.
Foto de portada: Robin Jonathan Deutsch / Unsplash
